"Hierba no procedente", este es el eufemismo con el que en broma solemos nombra a las llamadas malas hierbas. En nuestro afán de atribuir condiciones humanas a todo lo que nos rodea, a veces no somos conscientes de que una planta no puede ser ni buena, ni mala, simplemente beneficiosa o perjudicial para nuestro organismo, procedente o no para alguna de nuestras actividades.
Viendo el lado positivo de las cosas, desde hace años estamos incorporando de nuevo esta planta como hortaliza en distintos platos, así la verdolaga ha dejado de ser para nosotros una "hierba no procedente", usando a su vez el excedente de esta invasión verde para la producción de compost.