Media tarde metido en barro ha valido la pena. Las aguaturmas están saliendo muy buenas.
Y los crosnes tienen un calibre mayor a los del año pasado.
Un saludo.
Como es el caso de estos crosnes de Japón, al que no creo que se le pueda definir ni como bulbo, ni como patata, sería más acertado el término rizoma, ya que estas pequeñas "patatas" no pesan más de 5 gramos ni miden más de 5 ó 6 centímetros. Son dulces, crujientes y con un sabor muy agradable, que la verdad no termino de asimilar a ninguna otra cosa.
Aquí unas pocas aguaturmas, es increíble lo productivas que son, de un solo bulbo se pueden recolectar perfectamente cuarenta. Dulces, crujientes y con un sabor agradable que recuerda a la alcachofa.
Estas plantas que parece hierba buena son crosnes, no estarán para cosechar hasta mediados de otoño.
Los tomates litchi siguen dentro de su coraza de espinas sin madurar.
Estas son sandías injertadas en calabaza.
Las aguaturmas no paran de crecer, al igual que los crosnes no las cosecharé hasta mediados de otoño.
Y estos más pequeños los "pajarillos de huerta".
Los tomates entutorados con malla gallinera.
Las patatas tardías que ya empiezan a brotar. Esta en concreto es ratte.
Este lío de plantas es el resultado final de la asociación entre calabazas, judías y maíz. Está dando muy buen resultado.
Como cosa curiosa, esta variedad de judía de metro de color púrpura oscuro. Muy dulces y productivas.
Estos son los tomates manitú, variedad de ciclo muy corto y muy productiva, quince plantas que puse en el invernadero y que ya están en flor. Creo que para mayo como tomates.
Y por último los crosnes, que tras la lluvia de este fin de semana han decidido germinar. Como se puede ver es una planta muy parecida a la menta. Bueno se ve que hoy he conseguido al menos terminar una de las cosas que me he propuesto hacer.
Por lo leído, esta planta es de la familia de la menta, es un cultivo de carácter anual para sembrar a principios de primavera y cosechar entre noviembre y diciembre. Los frutos de esta planta son unos pequeños bulbos de color blanco, con un peso aproximado de cinco gramos. Este es el aspecto que tienen una vez cosechados.
Los crosnes tienen la particularidad de no aguantar mucho tiempo al aire libre, así que sólo se deben recoger los que se vayan a consumir de inmediato. Algo parecido le pasa a las aguaturmas, aunque éstas al ser mucho más grandes aguantan algo más.
Estos son parte de los diez kilos de aguaturmas que he sembrado esta mañana junto a los crosnes, habrá que esperar hasta noviembre para volver a probarlos.