Esta mañana la lluvia ha dado una pequeña tregua, tiempo suficiente como para empezar a arrancar las matas de tomate, que al igual que las patatas han aguantado más o menos bien hasta las heladas de hace unos días.

Este amasijo de vegetación entre seca y quemada por el
frío son mis tomates piel de
doncella, que aún estaban cargados de fruto.

Ahora toca
preparar el huerto para un nuevo ciclo de cultivos. Los restos de vegetación irán a la
compostera (aquí todo se recicla) y los tomates verdes la mitad los guardaré en estantes para que maduren poco a poco y la otra mitad se los iré
dando a las gallinas.
Un saludo.